Con este impronunciable título [fɜ:θəvfɪfθ] el grupo Genesis nos regaló una hermosa canción allá por 1973 (hace casi cuarenta años, la mare de deu…). Era su quinto disco (Selling England by the Pound) y éste tema se convirtió pronto en uno de los favoritos de la banda en los conciertos y a menudo el punto más mágico de ellos.
La canción es magnífica, aunque la letra me parece un poco menos intensa que otras de Peter Gabriel. Aún así, sería una más de las muchas obras maestras del grupo (Supper’s Ready, The Knife y tantas maravillas) si no fuera por el inolvidable solo de guitarra que encierra en su interior y que la transforma en algo más.
La estructura es la siguiente:
- Intro de piano de Tony Banks que te transporta a otro mundo.
- Primera parte cantada por Peter Gabriel (más adelante por Phill Collins) y teclados perfectos.
- La flauta nos presenta la melodía que será el corazón de la canción. Deliciosa.
- Instrumentación que se va sumando.
- Solo de guitarra de Steve Hackett llevando la melodía principal de la flauta a límites sublimes.
- Segunda y breve parte cantada.
- Se retoma el piano del comienzo.
Parece que fue Tony Banks el que se llevó el peso de la composición y que dio con la bella melodía que, primero la flauta y luego la guitarra, elevan la música a niveles majestuosos. Insisto, toda la canción es una obra maestra. Pero ese solo de guitarra tocado con la Les Paul… es algo que me llega tan dentro, que me conmueve de tal manera que podría estar oyéndolo una y otra vez durante horas. La melodía es simple, pero bellísima, emocionante, perfecta. Y el virtuosismo de Hackett convierte esas pocas notas en una emoción, en algo tan bello y conmovedor que me roza en lo más profundo de mi alma.
Creo que los lectores de este blog se habrán percatado de lo importante que ha sido la música en mi vida, de cómo me afecta y la necesito para vivir. De todas las artes para mí es la más sublime, la que me transporta a un nivel superior de conciencia.
Hacer listas de canciones que me conmueven de esa manera sería eterno. Hay decenas. Pero para ser estricto, si me refiero a solos de guitarra que me retuercen por dentro, que me llegan a afectar emocionalmente y que escucho una y mil veces y siempre me parecen más bellos y mágicos, me quedaría -qué tarea tan injusta y difícil- con estos (el orden no es jerárquico; todos son inmensos y perfectos):
- Shine On You Crazy Diamond, part. 1, de Pink Floyd. Interpretado por mi adorado David Gilmour. El blues elevado a la potencia infinita. El alma del blues despojada de todo lo superfluo, convertida en espíritu puro y sin ataduras. Es tan bella y triste la melodía que cada vez que la escucho (y habrán sido MILES de veces), cada vez, insisto, se me eriza la piel y me deshago como en un orgasmo sin fin.
- Comfortably Numb, de Pink Floyd. También del dios de la guitarra David Gilmour. Si el anterior era el blues sublimado, aquí es el rock rozando el cielo. Potente, electrizante, enervante, emocionante, tan maravilloso y bellísimo que me llena de energía, me la quita, me la vuelve a dar y se me va el cerebro en cada nota. Para mí, insuperable, a muchos metros de distancia de cualquier otro solo de rock de la historia.
- Ice, de Camel. Interpretado por el infravalorado y virtuoso Andrew Latimer. La extraordinaria belleza de la melodía, la melancolía, la emotividad que transmite en cada nota, es algo que me conmueve hasta las lágrimas. Me quedo sin adjetivos para describir lo que representa para mí esa joya del universo. Si los anteriores solos eran blues y rock, aquí hay fusión con jazz y clásica en un combinado incomparable. Marcó mi adolescencia y la escucho siempre que la necesito. Forma parte de mi vida y así la valoro.
- Brothers in Arms, de Dire Straits. Interpretado por Mark Knopfler. Qué decir de esta delicia, de esta susurrante, suave y triste melodía de tintes celtas que te va capturando y colándose entre tus huesos. Se me derrite el corazón ante la poesía que destilan las palabras unidas a esas notas precisas que saben tocar en lo más íntimo de una persona y volverla del revés. La oiré un millón de veces más y seguirá afectándome de igual modo.
- Firth of Fifth, de Genesis. Interpretado por Steve Hackett. Creo que era hora de incluir esta preciosidad en mi lista de solos conmovedores. Las razones sobran. Me veo con catorce o quince años acertando con la aguja del tocadiscos para poder escuchar una y otra vez esos dos minutos mágicos.
Posiblemente esta entrada sorprenda a los que me conocen (o creen conocerme). Soy duro, poco dado a blandenguerías. Pero la música puede afectarme de tal manera que, lo reconozco, marca mi vida. No concibo la vida sin música. Creo que es lo único bueno que ha dado la Humanidad al Universo. Entre toda la mierda que producimos, entre todo el dolor que extendemos, alguien, algunos, muy pocos, son capaces de descubrir entre la basura unas longitudes de onda que, colocadas en determinada posición, me sacuden el alma.
Sólo puedo decir: GRACIAS. A los genios de esa lista y a decenas más que me encantaría incluir pero que harían inviable un artículo como éste.
Y ahora, cómo no, Firth of Fifth, El Fiordo del Quinto.
Directamente del disco, sin imágenes. Sólo MÚSICA EN ESTADO PURO.
…Venga, imposible no incluirlas todas….
Dios, qué a gusto me he quedao…
¿Quieres creer que no recuerdo haberla oído nunca? Y sinceramente, lo siento pero no me ha gustado en exceso. El resto son parte del acerbo de nuestra generación. Sublimes…
Estas cosas son muy personales, está claro.
Pero a mí me fascinan esas pocas notas, no lo puedo evitar.
Recuerdo que fué una de las letras que me tocó aprenderme antes de irme a US en el 91 (era una de las cosas que me hacía aprenderme mi padre y Genesis era uno de sus grupos como muchos de los que pones). Para mi el mejor de ellos es el solo de Mark Knopfler, pero es que es mi gran debilidad ¡¡Que guitarrista por dios!!
De GENESIS destacar al “hago de todo” Phil Colins y a Peter Gabriel, pero es cierto que su guitarrista Mr. Steve Hackett fué un figura.
Como disfruto con estas entradas :O
…Las arenas del tiempo erosionadas por el río en constante cambio.
Aquí la letra:
Firth of Fifth
The path is clear
Though no eyes can see
The course laid down long before.
And so with gods and men
The sheep remain inside their pen,
Though many times theyve seen the way to leave.
He rides majestic
Past homes of men
Who care not or gaze with joy,
To see reflected there
The trees, the sky, the lily fair,
The scene of death is lying just below.
The mountain cuts off the town from view,
Like a cancer growth is removed by skill.
Let it be revealed.
A waterfall, his madrigal.
An inland sea, his symphony.
Undinal songs
Urge the sailors on
Till lured by sirens cry.
Now as the river dissolves in sea,
So neptune has claimed another soul.
And so with gods and men
The sheep remain inside their pen,
Until the shepherd leads his flock away.
The sands of time were eroded by
The river of constant change.
Me caería bien tu padre, Syl
, además que creo que hace unos asados de órdago, ¿no?
Como verás, todos los solos son similares: lentos en intensos, con melodías reconocibles y hermosas. No me llaman la atención ni la velocidad ni las técnicas extraordinarias que no aportan sentimiento. Creo que estas cuatro muestras están llenas de corazón.
Y sí, el bueno de Mark, en fin… glorioso…