Acaba de comenzar la segunda y esperadísima temporada de The Walking Dead (TWD), justo tras finalizar la primera de Falling Skies (FS). Dos puntos de vista distintos para una misma realidad postapocalíptica.
Confieso que me fascinan los zombis. Son, con diferencia, mis monstruos preferidos. No me asustan los vampiros ni hombres lobo, que considero trasnochados y decimonónicos. Los fantasmas me asustan poco o nada (algo más si son niñas japonesas dentro de pozos). Los demonios y sus vómitos de puré de verduras ni me afectan ya.
Pero los zombis, ay los zombis. Son infinitamente más reales. Los zombis son el arquetipo de nuestros terrores. Intentaré analizar por qué:
- Son muertos vivientes: el miedo a la muerte y a que los fallecidos nos hagan algún mal está tan inervado en nuestro interior que está presente en todos los monstruos posibles. Vampiros, fantasmas y hombres lobo comparten con los zombis esta característica, que apela a nuestro inconsciente: en todas las religiones hay ritos para mantener a los muertos en su zona y a los vivos en la suya. Así debe ser si no queremos movidones.
- Su condición es contagiosa, al igual que la mordedura de vampiros y lobisomes. Sin duda nuestra especie ha sufrido espantosas epidemias a lo largo de la historia que diezmaban a la población (peste, gripe, etc,) y que siguen siendo una de las principales causas de muerte. El contagio de una enfermedad por mordisco o herida abierta (rabia, por ejemplo) siempre ha sido temible para nosotros.
- También zombis, hombres lobo y vampiros comparten su componente irracional. Tienen una parte humana y otra animal depredador. Su aspecto es como el nuestro pero se comportan como nuestros peores enemigos de la sabana. La vida de nuestros antepasados tuvo que ser ciertamente terrorífica con hienas, leones, leopardos, dientes de sable y osos cavernarios. Con ninguno de ellos -a diferencia de nuestros enemigos humanos- se puede negociar. No hay nada que hacer: vienen por nosotros.
- Quieren comernos vivos. Directamente relacionado con la anterior, nos aterrorizan porque depredan sobre nosotros que somos los mayores depredadores. El miedo a ser devorado vivo está presente en todas las culturas y pesadillas de la humanidad. Si quien nos come es otro ser humano, el terror es absoluto.
- Si todas estas características son más o menos comunes en todos los monstruos, los zombis cuentan con una que los diferencia de los demás y los convierte en los peores y más peligrosos de todos ellos: son muchos. Más que muchos, casi todos. No es un vampiro elegante en una ciudad. Ni un hombre lobo en un poblaco perdido en las montañas: son todos los hombres, mujeres y niños menos un puñado de supervivientes. Es la humanidad entera contra nosotros. Yo contra el mundo.
Creo que ahí radica su poder y su fascinación. Porque implica que el mundo que hemos conocido no volverá. Que todo ha acabado y no hay manera de solucionarlo. A un vampiro, o a un grupo de ellos, se los puede detener. Si nos unimos contra ellos los números están de nuestro lado. Son vulnerables. Podemos con ellos.
Pero no se puede luchar contra miles de millones de monstruos. La humanidad es el enemigo. El otro es el mal. Y hay muchos otros. La radicalidad de los zombis es que el mundo se ha acabado. No podemos unirnos para derrotarlos. Ya estamos derrotados. No hay esperanza.
Ésa es la gran diferencia con los Skitters y Mechs de Falling Skies. La gente critica con severidad esta nueva serie postapocalíptica. Quizás no vaya a pasar a la historia de la ciencia ficción ni haya supuesto un antes y un después como fue Lost. Pero quiero resaltar algunas originalidades que me parecen interesantes y que no deberían obviarse:
- Nos sitúa directamente en el postapocalipsis. No sabemos por qué han venido ni qué intenciones tienen.
- El asunto de los arneses biocibernéticos sobre los críos no está nada mal. Los cambios profundos que conllevan y su transformación en skitters es original, porque conduce al siguiente logro…
- Los que parecen los alienígenas conquistadores (Skitters) no son sino piezas en manos de otras criaturas, esta vez bípedas (como los Mechs) que son los verdaderos enemigos (vamos, digo yo; eso aún no se sabe).
Pero también tiene algunas debilidades frente a TWD, ya que la estructura militar de los grupos humanos impide que los conflictos emocionales sean tan intensos como en la serie zómbica: la cadena de mando ahorra muchos quebraderos de cabeza. Los pequeños problemas personales no han quedado más que esbozados y sin repercusiones importantes en la trama: la muerte de la mujer de Tom Mason en presencia, o ausencia, del doctor que muere a manos (o lo que sean) del skitter capturado apenas ha dado juego; el rollo del capitán Weaver y sus droguitas y ganas de suicidarse no me ha conmovido. Es como si la trama pasara de puntillas sobre las cosas importantes para ofrecernos balazos, bombas y soldados vitoreando ante el Mech caído.
En FS han elegido el enfoque más fácil y yanqui de que el ejército nos liberará del enemigo (en los escenarios de la Guerra de la Independencia, para menos sutileza). Si mantenemos la disciplina, la cadena de mando y plantamos cara al enemigo en un frente común, conseguiremos devolver sus feos culos a Inglaterra, digo al planeta del que proceden. Eso para mí es poco apocalíptico y nada creíble.
Yo quiero un fin del mundo descorazonador, terrible, imposible de solventar. No quiero unión sino lucha por la supervivencia, aun sabiendo que está todo perdido. No quiero armas y victorias en batallas sino horror, muerte y desaliento. Quiero ver no a padres salvando a sus hijos con rifles de asalto, sino quebrando sus cabecitas con hachas porque pretenden comérselos vivos. Quiero ver desesperación, terror, cansancio, abandono. Quiero verlos sufrir, morir, convertirse en monstruos antes incluso de volverse zombis. Quiero ver a gente rota, reducida a lo esencial, a lo más crudo, oscuro y morboso: lo peor del ser humano.
No quiero esperanza.
Todo esto nos lo dan los zombis. No hay alegría en la victoria. No hay batallas ni guerras contra Los Otros. Los zombis somos todos. Somos nosotros.
Y nosotros nunca hemos tenido esperanza.
Lo que no quita para que la señorita Moon Bloodgood esté como un queso.


Hombre, por fin reconoces que FS es una KK