El domingo 1 de noviembre participé en la XXVI Media maratón de Villaverde, una de las decanas de la capital. Llevaba casi seis meses sin participar en una carrera popular; demasiado tiempo.
Desde la barbaridad aquélla de correr durante 24h en Torrejón no había tenido que clavar un dorsal a mi pectoral (retruécano donde los haya) ni sentido ese extraño impulso que nos empuja a correr todo lo rápido que podamos entre el punto A y el punto B. Aunque en mi caso particular esa velocidad de desplazamiento sea tortuguil o caracólica. Pero la idea es siempre la misma: correr a toda pastilla según las condiciones de cada cual.
El día se levantó luminoso y con buena temperatura para estas cosas del correr. Recogí a Ibki y aparcamos en la calle del Afecto, o del Cariño, o algo parecido: el barrio más riquitiflanders que conozco; al menos así lo han pretendido al elegir los nombres de las calles, a cada cual más sensiblero. Una vez allí la recogida del dorsal con el chip incorporado resulta rápida y sencilla. Es una carrera modesta pero bien organizada, sin florituras pero muy correcta en todos los aspectos. A mí cada vez me gustan más las cosas sencillas; huyo de lo saturado, de lo pomposo y tumultuoso. Como no lo pratocinaba ninguna marca de renombre, no daban camiseta técnica ni el recorrido era propicio para grandes cronos, no creo que fuéramos más de 800 corredores. Perfecto.
Calentamos por las calles adyacentes y le doy a Malagueta la última oportunidad de marcharse con Bichobolas e Ibki a un ritmo más adecuado a sus capacidades: sin embargo él decide permanecer a mi vera y acompañarme a un ritmo demoledor para mí y de trote cochinero para él. Me daba un poco de palo al principio pero, sinceramente, me vino de perlas.
La salida es rápida y enseguida marcamos un ritmo de 4:40 que resulta llevadero porque los primeros kilómetros son favorables. Pronto entramos en el Parque Lineal del Manzanares y resulta muy agradable recorrer los senderos adyacentes a nuestro herido Manzanares. Poco a poco se está recuperando este río que nadie quiso nunca y al que todos maltrataron. Los kilómetros caen suavemente, todos a un ritmo muy uniforme entre 4:39 y 4:41. Apenas hay algún repecho corto que no molesta y el camino entre los árboles es prácticamente llano. Tan uniforme es nuestro ritmo que un corredor se nos acerca y decide venirse con nosotros. Es su segunda media y quier bajar un par de minutos de su anterior marca.
Sólo al salir del parque, sobre el km 10, tengo el primer atisbo de lo que va a ser la segunda parte de la carrera. Aunque cuesta creer al visitante ocasional de Madrid, la orografía de la capital del reino es abrupta; dicen que Roma se edificó sobre siete colinas, y también la bandera de nuestra Comunidad representa las siete colinas matritenses. Desde ese momento dejo de charlar con Malagueta y dejo que éste hable con el “nuevo”. Yo ya me tengo que centrar en echar el bofe y tratar de no perder demasiado tiempo en esta segunda mitad. No he entrenado nada, he corrido menos kilómetros desde el verano que en los primeros meses de mi primer año como corredor. He engordado, estoy fuera de forma cardiovascular y sé que se me va a hacer muy larga esta segunda parte hasta la meta; al menos a este ritmo que es bastante exigente para mí. No me cabe la menor duda de que voy a perder mucho tiempo y que voy a sufrir como un perro desde el 16. Y así es. En cuanto nos metemos en el barrio de Villaverde los desniveles son continuos y me cuesta avanzar. Veo cómo el ritmo desciende poco a poco y en algún momento puntual las paso canutas. Malagueta no deja de animarme y de contarme esas “sucias mentiras” que tan bien sientan al espíritu del “petado”, y que sin ellas el desánimo desembocaría en una pérdida mayor del ritmo: el cuerpo dice “No me hagas pasar este suplicio a lo tonto y baja el pistón, majete”. Pero ahí entra la liebre para obligarte sacar un poco más de esa energía –que tenemos todos a raudales, pero somos muy poco generosos al entregarla– y conseguir que no te derrumbes del todo. Siempre hay una bajada (cortísima) después de la larga subida, y esos segundos sirven para tomar aliento y conseguir dar más zancadas.
El último km es duro, una fuerte subida hacia la meta en la que –curiosamente– no pierdo tanto tiempo como preveía unos kms atrás. Nos adelanta Dani Martín, la voz de El Canto del Loco, al que habíamos mantenido un par de minutos por detrás hasta entonces. A mí me da igual que un chaval que podría ser mi hijo me adelante en una media, pero Malagueta me azuza para que no lo consiga. Imposible y entra un poco antes que nosotros.
Aún así, pasamos por meta en 1h:40:30 según mi reloj, y 1h40:39 según la organización, que no dio tiempos netos. Mi tercera mejor marca en media maratón, similar a la que hice en Segovia en marzo y que, dado el momento de la temporada, lo mínimo que he corrido desde el verano y la poca calidad de mis entrenamientos, no está nada mal. Es cierto que si hubiera ido solo fácilmente habría perdido dos minutos más, pero la compañía y el apoyo de Paco me permitieron terminar con cierto decoro.
La semana se cerraba con 68 kms y una media a buen ritmo. Parecía que era el pistoletazo de salida para una nueva temporada de entrenamientos y carreras. Pero no he conseguido mantener esa inercia y sólo he salido dos míseros días: me siento desmotivado y sin ese impulso interno que he tenido durante largos períodos. No sé qué me pasa, pero me tengo que forzar a salir. He pasado de 5-6 días semanales a 2-3. Y así, poco se puede conseguir.
Veremos en qué queda todo esto…



Te recuerdo aquel día que nos conocimos en Canillejas y allí si que estabas fondón tio, quien te diría que en poco tiempo estarías haciendo una media en 1h40
A mi me parece una progresión buenisima.
Felicidades por la carrera
Jajajaja, fondón, dice!!
Era una mezcla entre Falete y la vaca Paca. Menos mal que los tiempos de la lorzas quedaron atrás. Aún así, estoy más gordo de lo que podría/debería estar. Quiero bajar de 70kg en primavera, y no voy por buen camino.
A ver si te veo pronto, moztro.
¡Hola! Hay una foto tuya pasando bajo la pancarta del km 21 (vaya cuesta), en forofosdelrunning.com, en esta url: http://forofosdelrunning.com/mkportal/modules/galeria/displayimage.php?album=29&pos=243 (pero para poder verla, comprobarás que te tienes que registrar antes en su foro). Un saludo y enhorabuena!
Muchas gracias, Pablo. Lo cierto es que era una cuesta de narices e iba ya totalmente petado.
¡Ah! Yo creía que ibas con una sonrisa, pero ahora que lo dices lo más probable es que sea un gesto de sufrimiento !
(¿Has puesto la foto en el post después de mi comentario o ya estaba y es que estoy medio ciego?)
La sonrisa de la muette…
No, la puse porque tú me dijiste que habías encotrado mi gallarda figura en una de las fotos. Merci.
norabuena yoku, seguro que después de esa media el cuerpo te pide más cañita y encientras la motivación para echarte a la calle…
blus
Pues chico, eso es justo lo que buscaba: me receté la media como una medicina para empezar de nuevo. Pero no ha surtido efecto. Tendré que aumentar la dosis.
¿Y tú cómo vas?
pues con el tiempo que has hecho parecen buenos fundamentos para ponerse en enero en serio de cara a mapoma…
, no he visto a ningún paquetillo, pero ya habrá otras ocasiones,
yo he terminado hoy canillejas después de 6 meses en el dique seco. Me lo he pasado dqtc, he entrado en meta con mi hija y esto hay que repetirlo
blus
Pasé dos horitas menos veinte muy buenas, pero las piernas las pusiste tú, yo sólo te daba con el látigo un poquillo je je je.
Me alegra haber sido partícipe de ese “punto de partida”, seguro que acaba con un marcón en Mapoma
Un abrazo.
Ostrás….. no me había dado cuenta. Fijate en el dorsal 117 por dónde va en el km 21, y aún nos pilló y entró por delante nuestro en meta. Seguro que se pegó un sprint a lo Lander, porque en ese punto no íbamos despacio que digamos…
No me diste con el látigo, para nada. Y eso que me lo merecía, porque ¡vaya tela! No tiraba ni con grúa. Menos mal que estabas ahí, porque me habría dejado caer desde el 16 a meta sin duda alguna.
En cuanto a lo del pavo, sí que me había dado cuenta. Menudo final tuvo el mozo. Ya me gustaría a mí poder acabar esprintando…
Blus, felicidades por volver a correr. Y entrar en meta con tu hija ya tiene que ser de órdago. Esos momentos no los entienden los que no los prueban…
No sabes cuánto me alegro…