Desde el mismo centro del pueblo de Grindelwald parte un recorrido en telecabina de unos 5 kms que va ascendiendo en varios tramos con estaciones intermedias en las que puedes bajarte o subirte en función de las rutas que quieras hacer. Hemos partido desde los 1.050 m de Grindelwald y tomamos el teleférico hasta la estación superior de First a 2.168 m.
El precio es de 32 CHF sólo ida por adulto. Los menores de 16 años viajan gratis en todos los trenes y cabinas si se sacan una tarjeta infantil que sólo cuesta 20 CHF y que dura un año natural. Es un chollo que los niños no paguen dado el número de medios de transporte que se usan en estas montañas (y el precio que tienen algunos). No está nada mal para los 25′ que dura el trayecto, con unas vistas simplemente espectaculares sobre el valle y las montañas circundantes.
Desde First, donde hay un restaurante y algunas casetas de servicios varios, parten varios recorridos señalizados y balizados de diferente dificultad. El más clásico y el que nadie que pase por aquí puede dejar de hacer es llegar hasta los dos laguitos gemelos de Bachalpsee (2.265 m); me atrevería a traducirlo como Lago Alpino de los Arroyos sin equivocarme mucho.
Mi primera intención era ascender desde los lagos al Faulhorn (2.681 m) por tres motivos principales:
- Porque es una montaña y, como tal, debe ser ascendida. Es accesible y no tiene mayor problema que el duro desnivel.
- Las vistas desde su cumbre, con los lagos a los pies, al fondo los cuatromiles, y al otro lado el lago Brienz de aguas azul turquesa, son inolvidables.
- Son justo mil metros menos que la altitud a la que vamos a llegar mañana y nos serviría de aclimatación.
Pero no iba solo y las decisiones no se pueden tomar unívocamente. La nevada reciente podía complicar un poco las duras rampas finales y no llevábamos equipo de invierno. Mi hijo al ver la nieve se echa para atrás y me doy cuenta de que no me van a dejar subir y bajar solo desde los lagos a la cima (aprox. 1h30). Me jode tener la oportunidad de subirlo y no hacerlo, pero si quiero tomar decisiones sé que tengo que ir solo. Dejo de lamentarme y disfruto del bellísimo panorama que se abre ante mí.
No me olvido de mi querido Wetterhorn (3.701 m) que sigo pensando que es la montaña más bonita que he visto en persona (más que el Mont Blanc, por ejemplo).
El camino es lo que llaman en Suiza un Wanderweg señalizado de amarillo: un camino accesible para todo el mundo, perfectamente delimitado y balizado. No tiene dificultades técnicas y lo recorren excursionistas de cualquier pelo. Gordas con manoletinas, gente con sandalias… en fin. Yo no quiero ser fundamentalista, pero me parece que igual que uno no va con frac a la playa, debería llevar un equipo mínimo a la montaña. Pero cada cual sabrá lo que tiene que hacer. Aún mañana tendría que ver cosas peores en un glaciar y mil metros más arriba.
A nuestra izquierda vemos lo que será el camino de vuelta, entre senderillos y riachuelos (Bach) en praderas alpinas (Alp) que saltan en preciosas cascadas desde los lagos (See).
Y nuestro destino está cada vez más cerca. Son unos 50′ de ida, a buen paso pero parando mucho para hacer fotografías. Una gran diferencia con las montañas españolas es que estamos en julio, acaba de nevar y todo está completamente verde, jugoso y lleno de una inmensa variedad de flores. Tres semanas después estaría yo a 2.000 metros en Guadarrama y daba pena ver cómo estaba todo de seco y apagado.
Imposible no disparar una y otra vez a los cuatromiles que sirven de telón de fondo a este maravilloso paraje.
Una panorámica incluyendo los anteriores y lo que hay justo detrás del paredón del Eiger.
Aunque parece que hay muchos excursionistas, el diferente ritmo de cada grupo permite ir más o menos en tranquila soledad. Lo que sí se puede decir con admiración es que todo el camino está impecablemente limpio y las personas no gritan ni hacen el ganso. En un momento dado hay que cruzar un pequeño y cantarín torrente. Esto es pura delicia.
Y aún se puede disfrutar del trío más famoso de Suiza antes de que desaparezcan de nuestra visión por las estribaciones de las montañas que tenemos más cerca.
Bueno, que hemos llegado. Tras cincuenta minutos de paseo alpino nos topamos con el laguito. Es invisible casi hasta el mismo momento en que llegas. El día es estupendo, con un cielo azul luminoso y un vientecillo que lleva y trae nubes blancas entre las cimas de los picos. Ver todo esto con el cielo azul oscuro y sin nubes tiene que ser impresionante, pero sólo sucede una vez cada lustro y es cuando aprovechan para hacer las fotos que aparecen en los folletos. Así también es bellísimo.
Son dos pequeños laguitos, uno superior más grande y otro más pequeño inferior. Como se puede ver en la imagen, a pesar de lo transitado del camino y lo famoso de la ruta, estábamos prácticamente solos. El Faulhorn se ve con una buena capa de nieve reciente y ahí se quedaría; todavía le iba a echar yo un intento; pero sin resultado.
Convenzo a mi hijo para rodear el lago superior e iniciar la ascensión al Faulhorn hasta el momento en que veamos los dos lagos a la vez. Me comprometo a volver en el momento en que él decida y a no insistir en seguir ascendiendo. Lo cierto es que prácticamente ningún excursionista sigue este camino.
Las vistas de ambos laguitos son enseguida perfectas. Pero ya estamos en las primeras nieves y mi hijo decide que hasta aquí hemos llegado. Cuesta bajar ahora sin coronar, pero es lo que he prometido. Bajaremos de nuevo hasta el laguito inferior más pequeño.
Una incómoda nube tapa ahora las cumbres, pero la realidad es la que tenemos y las nubes forman parte de esa realidad.
Las masas de nubes van y vienen sin cesar. La diferencia de temperatura cuando ocultan el sol es tremenda. El día es veraniego, pero estamos a 2.300 metros y se nota el frío en cuanto sopla el viento. Vamos a bajar. Ahora hay varias opciones para regresar. Los más vaguetes volverán por sus pasos a tomar de nuevo el teleférico en First. También se pueden realizar largas travesías pasando por el Faulhorn y terminando en Schynige Platte (iríamos otro día allí). Pero para volver a Grindelwald lo ideal es bajar desde aquí hasta el valle por un camino maravilloso que recorre todo lo que se ha hecho por el cable, con la ayuda de las piernas.
Incluso hay dos opciones: un Wanderweg, o camino excursionista señalizado en amarillo, de muy buen piso; o un Bergweg, o sendero de montaña, más auténtico y totalmente solitario. Las señales con bandas blanca-roja-blanca marcan este tipo de caminos y fue nuestra elección (hace 17 años tomamos el normal y también es muy bonito). Sólo hay que tomar el laguito inferior por su parte derecha y seguir el húmedo sendero entre torrentes. Este camino se conoce como Blumenweg, o camino de las flores. En cuanto ves las praderas alpinas salpicadas… o mejor, abarrotadas de flores de todos los colores, entiendes por qué.
En este primer tramo baja la niebla del Rötihorn y hace un poco más de frío. No hace falta decir que somos las únicas personas que se mueven por este sendero. Un placer para nosotros solos.
El sendero es una maravilla de soledad, verdor, agua y vistas increíbles. Creo que es uno de los lugares más hermosos que he visitado nunca.
El sendero no tiene pérdida, pero de tanto en cuando hay alguna señal similar a la de nuestros GRs sobre alguna roca. Con nieve quedarán ocultas y esta agradable ruta se convertirá en algo más serio.
A nuetra izquierda el valle es más amplio y está presidido por el arroyo saltarín por el que desaguan los lagos, que se alimenta de infinidad de regatos y saltos de agua.
A pesar del vientecillo que las mueve sin dejarme enfocar, trato de hacer unas fotos a algunas de las muchas flores que adornan el camino.
El camino sigue a media ladera bordeando las estribaciones. ¡Nos cruzamos por fin con alguien! Dejamos que pasen dos parejas jóvenes que suben en dirección contraria con sus crías a la espalda en sendas mochilas. Nadie más se cruzará con nosotros hasta que lleguemos casi a Waldspitz. A pesar de lo famoso del recorrido no tiene nada que ver con las rutas típicas de Pirineos o Picos de Europa. Volvemos a estar solos.
No puedo dejar de contemplar el Wetterhorn. Su concavidad es algo que me fascina.
Y aquí nos encontramos con la vaca de Milka. Si te paras a pensarlo, este bicho tiene un nivel de vida mucho más alto que tú: vive en un lugar más bonito que tu piso de 6o metros, no tiene que currar, no tiene prisa, come cuando tiene hambre y si está cansado se tumba. Para pensárselo dos veces.
El terreno se va humanizando cada vez más. Hay alguna granja y las vistas al valle ya muestran el trasiego de gentes.
Estamos alcanzando la línea de árboles al traspasar la cota de 2.000 metros. Es hora de comer y la ruta abre el apetito. Paramos en Waldspitz (algo así como el monte afilado) a 1.900 m. Aquí hay un restaurante al que se puede acceder cómodamente por una pista y está petado de gente. En Suiza como en España lo que más abunda es el turismo de triperío. A mí no me parece mal. Pero en este punto la ruta deja de ser de alta montaña. Dejamos atrás el restaurante, sacamos nuestros bocatas y comemos en un apartado bajo las sombras de unas enormes coníferas y disfrutamos de las vistas. Hay que seguir bajando.
Hay dos opciones, una más cómoda y algo más larga por un Wanderweg y un nuevo Bergweg (cuando estuvimos aquí hace mil años no existía) que salva una enorme cantidad de metros hacia abajo por un sendero tan empinado que se hace muy divertido de seguir. Aquí ya hay más personas, pero en ningún momento parece masificado.
Tras un mareante y vertiginoso zigzag volvemos a salir del bosque en ladera para regresar a los pastos alpinos, ya cerca de la estación de Bort. Cruzamos el río que forman los lagos de Bachalpsee y volvemos a tener magníficas vistas a un lado y a otro.
Hemos recorrido el valle desde First hasta su cabecera y vuelta por el otro lado. Y ahora ya toca regresar a Grindelwald, un pueblo tan disperso que su centro está a 1.050, nuestra casa estaba a 1.115 y algunas de sus casas rondan los 2.000 metros.
Llegamos ya al tramo común que haremos bajo los cables de las cabinas. Para el que sea muy vago y no le guste moverse por la montaña, simplemente viajar ida y vuelta en el teleférico ya le parecerá algo asombroso. Sobre todo si el único que ha utilizado es el de la Casa de Campo de Madrid.
Al llegar a la estación de Bort la cosa ya se vuelve más turística. Hay gente con bici de montaña (en general con más miedo que vergüenza ante las empinadas cuestas abajo de tierra suelta) y con una especie de patinetes que alquilan aquí y devuelven en Grindelwald. Esto ya no es tan inolvidable como el primer tramo, al menos para mí, porque el turisteo ya me despoja de la parte mística del asunto.
No deja de ser hermoso el paisaje, desde luego. Pero está demasiado humanizado para un sociópata como yo.
Las primeras casas de Grindelwald están ya muy cerca. Aún quedará un buen descenso hasta el centro del pueblo.
Han sido casi 14.5 kms desde que bajamos de la cabina en First y prácticamente cinco horas de ruta. Unos 1.300 metros de desnivel negativo que se notan en las piernas.
Y mañana subiremos a 3.650 m al glaciar. Pero eso es otra historia…























































Precioso lugar, bonito relato, espectaculares fotos…
Afortunado. Thanks for sharing.
No sabía/recordaba que eras repetidor en la zona…
¿No te acuerdas que estuvimos en el mismo año y el mismo mes en el Jungfraujoch? Y puse hace tiempo un par de fotos de estos lagos (y del Mont Blanc).
No sé qué me da más envidia: si la excursión por esos parajes o el hecho de poderla compartir con tu propio hijo. Al menos en eso eres afortunado, ¿no?…
Yo siempre digo que soy muy afortunado.
Pero me gustaría pasar toda mi vida haciendo cosas así (y más aventureras) y no puedo.
No sé qué me da más envidia: si la excursión por esos parajes o el hecho de poderla compartir con tu propio hijo. Al menos en eso eres afortunado, ¿no?…
+1, totalmente de acuerdo,la de bichos que se iba a encontrar por hay Jr Velayos,eh?
Enhorabuena Yoku,esperamos ansiosos las siguientes cronicas.
Sí, voy a hacer otro super reportaje de la subida al refugio a 3.650 m que hice con mi hijo (que las pasó un poco putas el pobre por mi culpa).
joder, no había visto esto. No me dio tiempo a leerlo tranquilamente, claro me enrollé con los trapitos augggggg. Preciosas fotos yoku, ya lo leere tranquilamente, que envidia. Gracias por compartirlo
Merci