En general, y salvo honrosas excepciones, suelen dar mucha grima las siguientes situaciones:
- Alguien haciendo el robot.
- Realizar algo con las manos mientras el cigarro queda colgando de los morretes y el humo hace guiñar los ojos y componer muecas.
- Un borracho hablando.
- Un borracho haciendo cualquier cosa.
- Una conga, en todas las ocasiones y sin excepción.
- El meneíto de manos alzadas en los conciertos cuando tocan una balada. Si sacan mecheros, el vómito es instántaneo.
- Hablar por la calle con el manos libres, tanto si es de última tecnología como si es cutre salchichero.
- Alguien bailando sin música (con música, en el 90% de los casos también).
- Pedir la vez en la pescadería.
- Decir: “Bueno, ¿y qué tal?”, cuando no se sabe qué decir.
- Responder: “Bien, bien”, a la pregunta anterior.
- Incluir palabros en pseudo inglés en la conversación empresarial para intentar parecer algo.
- Llevar corbata, sandalias y calcetines con el chándal (más común de lo que pueda parecer).
- La gente que siempre habla de enfermedades.
- Las chicas que preguntan: “¿Y tú de qué signo eres?”.
- Los huesos de aceituna, especialmente si están en la mesa.