El cursus honorum
Por Darth Vader ![]()
“Y ezo que eh lo que eh”, pues muy sencillo, es el sistema político elegido por la República Romana, no nos engañemos por el nombre la República Romana era una oligarquía al estilo de las repúblicas centroamericanas de los años 70 y 80, para resolver las tensiones que existían entre las grandes familias, patricias y plebeyas, de la época.
Ese sistema, además de otros elementos, permitió que Roma conquistara el mundo, pero también ayudo a que la República desapareciera y se transformara en Imperio (tipo Star Wars, vamos).
Básicamente el sistema consistía en que el poder ejecutivo y judicial del Estado, el legislativo se reservaba para el Senado, aunque esto hay que decirlo entre comillas, estaba encargado a una serie de magistraturas que se escalaban peldaño a peldaño, desde la cuestura hasta el consulado.
Era una estructura de ascenso rígida y legislada, que establece la edad y los requisitos que había que tener para acceder a dichos cargos.
Aunque no había norma alguna que impidiera el acceso al cargo a cualquier persona con la ciudadanía de Roma, en la práctica y debido al alto coste que suponía para las arcas particulares de los candidatos a los puestos, estaba restringida a un puñado de personas de los miles que conformaban el Pueblo de Roma, todos los cargos se obtenían por consulta popular, dicho también entre comillas, previa una campaña electoral en la que el candidato se dedicaba a gastar ingentes cantidades en la mejora los servicios públicos o bien en simples espectáculos (no os despistéis estoy hablando de lo sucedido hace mas de 2.200 años, aunque se pueda parecer al sistema actual, es distinto, aquellos se gastaban su dinero), además el candidato buscaba el apoyo de sus “clientes”, básicamente funcionaban como Don Vito, te hacen un favor y algún día te lo reclama.
Entonces, ¿para qué se presentaba la gente a dichos cargos?, pues para llevárselo crudo, muchas magistraturas controlaban infinidad de fondos que terminaban en el bolsillo del Pretor de turno.
Si bien en Roma había muchos magistraturas (cargos) solo me voy a referir a los que intervenían en el cursus honorum.
Empezamos con una excepción, ya empiezo a faltar a mi palabra, como es el cargo de TRIBUNO MILITAR, que aunque no formaba parte del “cursus” todos los candidatos debían de pasar por él, ya que para acceder al resto de los cargos era necesario tener experiencia militar, este cargo era por designación, no por votación, en cada Legión había 6 Tribunos y normalmente se accedía a este cargo a la edad de 20 años, en este caso la edad no es fija pues como ya he dicho este cargo estaba al margen del “cursus” y su duración en el tiempo variaba en función de factores externos, así un Tribuno en plena campaña militar era raro que dejara el cargo.
El primer escalón, propiamente dicho, de esta carrera, era el cargo de CUESTOR, Los cuestores eran los encargados de fiscalizar las cuentas públicas, ya empezamos a movernos entre el dinero, ya que eran los encargados, entre otras cosas, de administrar los fondos del ejercito, de la marina o de las obras públicas. Su mandato solo duraba un año, así que ya se podían dar prisa en trincar todo lo posible, y sólo podían acceder a él los candidatos que habían cumplido veintinueve años.
En el siguiente escalón, nos encontramos con los EDILES, que eran los “alcaldes” de Roma, de esta palabra viene el cargo de concejal que actualmente se utiliza en los ayuntamientos, eran los encargados de la planificación urbana, de las fiestas, los juegos, del reparto de trigo público, y sobre todo, porque era lo interesante del cargo, eran los que vigilaban el comercio en Roma controlando las pesas y medidas y presidiendo lo que podríamos definir hoy en día como tribunales mercantiles, que era donde se movía la pasta. La duración de su mandato era también de un año y aunque no todo el mundo está de acuerdo parece ser que la edad para acceder al cargo era la de 32 años.
Luego vienen los PRETORES que eran los magistrados encargados de presidir los distintos tribunales de Roma que existían por razón de la materia, algo así como jueces, gracias a este cargo yo logré aprenderme el único latinajo de toda la carrera “Praetor qui inter pregrinos ius dicit” o Juez que dictaba justicia entre los extranjeros, pues menudo rollo, es lo primero que se piensa, pero no es así, ni mucho menos, una vez acabado su mandato de un año, cualquiera de los 8 pretores podía convertirse en propretores y se le designaba una provincia para que la gobernara durante un año y ese era el sueño de cualquier político romano y actual, Siria, Hispania Citerior, Galia Cisalpina, etc… solo para el propretor, sin tener que justificar nada, “to pa mi”, se podía esquilmar absolutamente a la provincia, Roma solo exigía un pequeño pago y el control militar de la misma, la edad para acceder a esta magistratura era la de los 35 años y eso significó que muchos propretores iniciaran guerras de conquista en sus provincias para acrecer su peculio particular, aunque a la larga la favorecida fuera Roma.
Y por fin el cargo máximo al que podía aspirar cualquier romano amante de servir a su pueblo, CONSUL. Los cónsules eran solo dos, con una duración de un año y eran los “jefes de estado” romanos, los encargados de presidir las sesiones del Senado, de presentar las leyes y los jefes supremos del ejército. El cónsul con mayor número de votos era el cónsul senior y el segundo el cónsul junior, para poder presentarse al cargo, además de haber pasado por los escalones inferiores era necesario tener cumplidos los 42 años, no pudiendo repetir en el cargo hasta pasados nuevos 10 años, como con los pretores, también existía el cargo de Proconsul al que se le entregaba para su administración una provincia y como se ha visto antes era un pequeño aliciente, de hecho la famosa conquista de las Galias por parte de Julio Cesar se llevó a cabo porque tras su primer mandato se le entregó el gobierno de la Galia Trasalpina, entre otras, y decidió hacerla un poquito más grande.
Las magistraturas romanas republicanas tenían dos características llamativas: todas las magistraturas eran colegiadas, es decir, cada magistrado tenía uno o varios colegas, con lo que el poder teóricamente se equilibraba. Y eran elegidas por los Comicios bien por los Centuriados o los Tribunados (las Centurias y las Tribus eran las formas en las que el pueblo de Roma estaba representado). De hecho una de las máximas obsesiones de Julio Cesar y de cualquier romano con aspiraciones fue cumplir con el cursus honorum a rajatabla, pasando por todos los escalones en el momento preciso.
Graaaciaaaaaasssss colegui..ya tenemos el trabajo de latin hechoo jajaja..te debemos unaaa¡¡ ejeje
¡Qué morro tienen estos adolescentes! En nuestra época había que consultar la Enciclopedia, escribirlo a mano o, ya en el BUP, usar la Olivetti y pasarlo a máquina…
Aaah, qué tiempos amanuenses los nuestros, sin Feisbuc ni pollas en vinagre…
jajaja,pues nada,yo repito,gracias de nuevo.Y de morro nada,supongo yo que pondrás eso ahí para que todos disfrutemos,nos beneficiemos y compartamos un poquitín de lo que sabes no? ademas que me ha gustado tanto el blog que incluso se lo he pasado a algunos amigos.
El responsable de tanta sabiduría histórica es Darth Vader, que debería mantener su propia bitácora pero pierde el tiempo con tanto entrenamiento y tanta chica BlackBerry.
Así que sea el Señor Oscuro el que os premie o castigue por vuestra audacia.
Pues como hagan un corta y pega, el profe se va a creer que los han copiado de “los paquetix”
Verás tú qué risa como el profe sea también un Paquete…
jajaja,que va,que va,una tiene su cuidado y pone lo mismo pero con distintas palabras,que habrá mucha gente floja y con cara,pero no todos saben llevarla.:D