Segundo hostiazo que me doy corriendo. El primero fue hace unos meses por la calle, para esquivar a un anciano que cambió de dirección sin dar al intermitente; me metí en el alcorque de un árbol y me golpeé en el suelo con las rodillas.
Hoy he salido a correr buscando cuestas y terreno pedregoso. Quería un entrenamiento durillo, no sólo por el calor sofocante (30ºC), o la distancia (20k), sino por el terreno. No dejo de pensar en correr alguna carrera de montaña y me apetecía ver qué tal se pisa y se tracciona por terreno malo. De hecho donde me he caído era una zona llana sin más historia. Pero era muy irregular y había un trozo de ladrillo asomando 20cms del suelo pedregoso; no lo he visto y me he tropezado. El hostiazo ha sido importante: he dado dos vueltas de campana. Al ser tierra y piedrecillas el riesgo de romperte algo es bajo, y todo se ha quedado en tatuarme unos bonitos rasponazos sanguinolentos y quedar rebozado como una croqueta en barro, piedrecillas y suciedad. Para colmo iba en pantalón corto y camiseta de hombreras, por lo que la mayor parte de mi pelleja estaba al descubierto.
Cuando me he recompuesto he visto mi gorrita a unos metros de mí, he ido a recogerla, he comprobado que GPS y pulsómetro no estaban dañados más allá del revolcón y el barro y he seguido corriendo. El único testigo de mi leche ha sido otro corredor que estaba estirando a unos 100 metros de donde me he fostiado yo. Ha mirado un poco hasta ver que me levantaba y no ha debido de verme muy herido porque ha seguido elongando isquios.
La vuelta a casa, sucio y sin agua, porque la botellita ha salido despedida y no me he dado cuenta de que no la tenía ya. La gente me miraba al pasar, y no por la belleza de mis rasgos varoniles, ni por lo apolíneo de mi figura atlética, ni tampoco por la ligereza y gracia de mis bamboleantes zancadas: porque iba sucio de barro y arena, sudoriento y sangrando. Para añadir gemiditos, he estrenado la camiseta Adidas del maratón y llevaba los pezones tan irritados como los de una madre de quintillizos tras la toma de la tarde. Y es que donde esté Kalenji…
Mola correr.
Modérame si quieres, no me molestará en absoluto pues entiendo que rompe las normas que has impuesto en tu blog, pero paquetillo, estas cosas hay que contarlas en el foro, para que nos riamos todos… jajajaja
No me provoques, que te “modero”
.
Peazo entreno tio, con 30 graditos… puffff pero ten cuidado paquetillo, que esas caidas se rien todos menos tú…
yo, desde el matraco no he vuelto a salir.. y ya tengo ganas.
Ppor cierto comenta, comenta del matraco jijijijijij
En cuanto te cascas tu un mil?….
Los miles más rápidos que he hecho dentro de unas series, 3:55.
Un par de veces he corrido un mil en 3:47, pero picando un poco hacia abajo.
No creo que esté muy lejos de esos números. Pero vamos, que al Carlos nos lo zumbamos sin problemas
.
Bienvenido al club de los 2 hostiazos y del debut de las carreras de montaña. Yo me piñé hace un año (fisura de costillas, recuerdas) y en el Mesto, mientras miraba a ninguna parte, me esmoñé tropezando con una piedra como tú. El jodío del Carlos decía escojonao “¿y me noy a ir yo al MAM con éste? jajaja”
Para los pezones, ya sabes. Dermomed Hipoalergénico.
Y tus miles no valen una mierda. No te esfuerzas un carajo, tio, no me creo que no lo hagas en menos de 3:45. Y soy benévolo, que según el último oráculo paquetil, McMillan el Extrapolator, vales 3:38 según tu marca en 1/2 maratón.
Como puedes comprobar, sigo tus pasos, ¡pero literalmente!
El domingo estuve en Cercedilla y veía a los valientes que terminaron el MAM… me acordé de ti. Lo que no me veo es a mí (aún) corriendo 42k por esas montañas. No estoy preparado y no me importa reconocerlo. ¿Que sería bonito hacerlo? Ya te digo… Pero de momento no tengo la fuerza ni la resistencia para salir airoso de tamaño reto.
En cuanto a los miles… 3:38 no es una locura conseguir, con la preparación apropiada, el calentamiento oportuno y un día inspirado.
Lo que me gusta más es mi extrapolator para maratón: 3h28