Después de una primavera muy lluviosa y en ocasiones fría, el calor ya se ha instalado en Madrid. Hoy he salido a corretear más tarde de lo recomendado y me he encontrado con un calor sofocante que no daba muchas facilidades. He oído a unos ciclistas –a los que he adelantado en una cuesta– que su termómetro marcaba 30.4ºC. Unos kilómetros después, en otro instalado en una marquesina he visto 32ºC.
Así que mi medio litro de agua me ha durado cuatro tragos. Para mi desgracia, a alguien se le ha ocurrido cerrar las fuentes a mi paso, de manera que he tenido que acortar la tirada: no me podía aventurar más kilómetros sin beber.
De modo que he corrido 12k a 4:59 de media, manteniendo un mismo ritmo prácticamente desde el k3. Mejores sensaciones que estas semanas atrás a pesar del calor. Al menos la rodilla no me ha dolido, y las piernas han agradecido correr a una velocidad algo más alegre de lo que venía siendo habitual. La semana que viene retomaré la calidad, porque veo que me va mejor darme un poco de cera que el simple trote cansino. Voy a combatir la desgana con el castizo proverbio: “¿No quieres caldo? Dos tazas”.
Me alegra que puedas correr y adelantes a los ciclistas , a mi desde luego no se te ocurra adelantarme que agarro la bomba de aire y te arreo en la cabezota :-)))
¡Ozú, qué caló!. Yo he cambiado mi rutina esta misma semana y ya empiezo a correr tempranito, sobre las siete o siete y media de la mañana. Mmm…
Me alegro de que vayas encontrando motivación para la segunda taza.