Hace dos años justos realicé una preciosa ruta en solitario: la ascensión a Montón de Trigo (2.161m) desde las Dehesas de Cercedilla (1.200m), donde dejé el coche. La subida hasta el Puerto de la Fuenfría (1.793m), por la Calzada Romana, rapidita y sin paradas, porque el objetivo aún queda bastante arriba (prácticamente 1.000 metros de desnivel desde el inicio).
Desde el Puerto de la Fuenfría, lo primero es salvar el Cerro Minguete. Es una ladera herbosa en su primera parte, muy llamativa a finales de primavera y principios de verano.

Curiosamente, desde el mismo Puerto no se ve el Montón de Trigo, porque Minguete impide la visión. Una vez que vas ganando altura, ya te vas encontrando con el piquito al cual he venido hoy a hacer una visita.
Algún pino valiente aún aguanta a estas alturas, pequeñajos y duros. Sin gore-tex, ni ropa técnica, ni zarandajas, estos árboles soportan heladas, nieves, vientos, calor… Me descubro siempre ante ellos. Pero hoy lo más hermoso son los matorrales floridos de piorno. Me detengo a fotografiar –cómo no, son mi vicio– a numerosos insectos.

Tras unas cuantas cuestas y un último tramo pedregoso, pero poco técnico, llego a la cima de Cerro Minguete (2.028m). En general, y con buen tiempo, no es nada difícil llegar a la cumbre y no hay peligro excepto con hielo y niebla. Según llegas, si miras a la izquierda, se ve la cuerda que une Minguete con Peña Bercial (2.002m), el Collado de Marichiva (1.753m), con su paso a los valles de Tabladillas y Moros, muy bonitos con dos embalses de cuento, Peña del Águila (2.011m), lugar que me encanta y con unas vistas magníficas, el Collado de Cerromalejo (1.775m) que no me gusta nada y me da un poco de mal rollo –no sé por qué– que sube de nuevo hasta la Peñota (1.945m), también un magnífico mirador y que abre nuevas rutas hacia la vertiente segoviana y escurialense.

Si miramos a la derecha, lo que nos encontramos es el pico triangular que nos interesa. En estas rocas grandes de la cima me tuve que refugiar un día de invierno con nieve, mucho viento y niebla; me comí lo que había traído, analicé la situación y me volví por donde había llegado sin atacar Montón de Trigo: en ocasiones hay que ser prudente y saber dejar la aventura para otro día… más que nada para que haya más aventuras y no sea la última.
Pues nada, a bajar. Esto de tener que bajar para subir es curioso pero implica que luego, a la vuelta, habrá que subir para bajar. Así que el ascenso acumulado tiene que ser importante. No lo he medido, quizás alguien lo sepa. Se baja bien desde Minguete, el camino es claro en verano, sin pérdida y sin más problema que el desnivel. Lo malo es que ya te vas haciendo una idea de que la última parte de la subida al Montón de Trigo va a costar un “montón”. A la izquierda vemos el cordal de la Mujer Muerta, que nunca he recorrido; todo esto ya es Segovia.
Una vez en el colladito hay que ir eligiendo la ruta por la que vas a ascender la primera parte. Hay varias opciones, con senderillos diminutos y algunos hitos de piedra. Voy por aquí y por allá, escogiendo la mejor (o la peor, a veces) manera de seguir ascendiendo. Se nota la dureza del terreno y la acumulación de metros en las patas. Venga, que todavía queda un ratito.
Bueno, yo creo que ya sólo queda el mogote final. Ahora sólo hay berruecos y canchales. Se hace exigente. Me alegro de no haber venido ese día con hielo y niebla.
Las cosas hay que hacerlas bien. Hasta arriba o no cuenta como ascendida. Que tú seas lo único que haya entre la piedra y el cielo.
Coronada la cima. Soledad absoluta. Nadie me ha seguido en mi aventura hoy. Yo solo en este magnífico lugar. Me siento libre y feliz. ¡Qué poco necesito para estar bien! El viento es muy suave y lo único que oigo es el ruido que hacen mis pies en las rocas. Frente a mí el Puerto de la Fuenfría; sobre él, Cerro Ventoso y Siete Picos (2.138m), con Majalasna (1.993m), el único de ellos que no llega a 2.000 metros, separado del resto; por ahí tuve yo un día un “percance” por niebla y hielo. Más a la izquierda veo la Maliciosa (2.227m) y Guarramillas (Bola del Mundo, 2.262m). ¿Alguien da más?
Pues sí, porque con girarse un poquito a la izquierda veo la vertiente segoviana de Peñalara (2.430m) arropada por Peña Cítores (2.180m) y Dos Hermanas (2.285m) en primer término y las Cabezas de Hierro (2.383m) en la otra cuerda, la de Guarramillas.
Una última mirada hacia abajo… ¡Anda, mira lo que me he encontrado! ¡Si soy yo! A ver si me voy a caer por hacer el tonto. Bueno, que toca volver.
Ahora lo que vemos es la subida a Cerro Minguete desde esta vertiente. Después de las piedrotas que he tenido que trepar, esto es un paseíto.
Una vez coronado Minguete, el descenso hacia el puerto es cómodo. Unas fotos más y me llego a la Fuente de la Fuenfría… Ni sé cuántas veces habré bebido agua aquí. Me como una manzana verde y tomo la Calzada Romana hasta una curva antes del Puente de Enmedio. Ahí conozco un mínimo atajo que en pocos minutos me devuelve al Puente del Descalzo. Ya está.











Tufillo, (agradable, quítale toda connotación peyorativa a la palabra), a viaje iniciático en este entrada Fran. Tengo que confesar que me dan envidia esas salidas. A ver si los peques lo dejan de ser…
Con críos es complicado. O buscas rutas cortitas y fáciles, con ‘etapas volantes’ (venga, ahora vamos a ver la cascada, luego la lagunita, más allá subimos a una roca…), o se aburren.
Mi hijo se ha tenido que tragar rutas pirenaicas desde los cinco años (siempre lo dice: “Yo con cinco años me hice una ruta de 18k por la montaña”), pero ya no lo convenzo para estas salidas.
Su madre, desde un “incidente” que sufrimos cerca de donde he relatado esta ruta, ya no quiere ni oír eso de salir a la montaña, especialmente en invierno y sin otra gente (de mí no se fía, jajaja, cree que la voy a perder en la nieve).
Así que, o salgo solo o me voy al centro comercial…
Bonitas fotos yoku…Un saludo.