Lo que enlazo aquí es la crónica de una carrera de ultrafondo realizada en Torrejón, Madrid, este fin de semana, organizada por el Club Ñ Ultrafondo. Se trataba de correr durante 24h en un circuito de 1 km. ¿Locura? Sí, desde luego. Bendita locura. Varias personas que conozco participaron en ella. Yo mismo estaba preinscrito y mi intención era correrla. Desgraciadamente (¿seguro que desgraciadamente? ¿no será afortunadamente?) mi rodilla me impidió participar.
Todo mi respeto, admiración y simpatía por los valientes que participaron en tal locura, especialmente por Carlos, Efejota, Spanjaard y Cocolocus.
El párrafo que pego hace referencia a cuando Carlos llevaba unos 80k, era de noche y tuvo esta percepción…
“A mitad de una de las vueltas en la que me encuentro solo, vuelve la misma sensación de inseguridad en mi paso, y de falta de lucidez. Mi cabeza parece tener ganas de vagar por un sitio distinto de mi cuerpo, y comienza a llover… Pero no hay nubes. La noche se ha abierto mucho y veo la luna y las estrellas, miro hacia arriba y el agua no salpica mi cara. Miro al lago, su imagen en la noche, fantasmagórica, resplandeciente, reflejando a la luz de las farolas la imagen de la vegetación circundante. Nada altera su superficie…, pero llueve. Abro las manos, y durante unos segundos ando con los brazos abiertos en la espera de que mis sentidos se pongan de acuerdo entre ellos y diluciden lo que para mí en ese momento, y por encima de dolores y molestias, es algo fundamental: ¿como es posible una lluvia seca?, ¿la luz de la luna produce arco iris?, ¿sus colores serán los mismos que los producidos por el sol?… Mi estado empeora, y al entrar en la Plaza de Toros me fallan las fuerzas hasta el punto de tener que apoyarme en un burladero. “Es un bajón de azúcar Carlos, nada más que eso”. Sigo adelante por el estrecho pasillo hasta llegar al avituallamiento, donde tomo varios vasos de Coca-cola. En estos momentos, y hasta acabar la carrera la Coca-cola es casi lo único que puedo ingerir. En unos minutos el azúcar y la cafeína me recuperan un tanto, así que toca seguir una vuelta, otra vuelta más… Nunca sabré si esos escasos minutos de lluvia fueron una alucinación debida al bajón de azúcar o un sueño”.
El resto, aquí se puede y se debe leer.
No se que decirte Fran. Creo que de nuevo valoras mi habilidad, (iba a decir literaria, pero sería un insulto a los que realmente saben escribir), por encima de lo real.
Gracias y espero que de hoy en un año tenga que ser yo el que remita a tu blog con lo que estoy seguro sería una maravillosa y emotiva crónica.
Un abrazo.