Sé que para ser un auténtico maratoniano tendré que hacer tantos que olvide la cuenta. Pero todo aquel que termina uno se convierte en maratoniano de por vida. Hoy he corrido mi primero. No sé si el último, porque las he pasado putas. Desde luego, nada más cruzar la línea de meta mi primer pensamiento ha sido ése: NUNCA MAIS. Ahora, unas horas más tarde, ya no estoy tan seguro.
El ambiente de la carrera, a primera hora cuando hemos llegado Luis y yo, emocionante. Qué carrerón. Nos preparamos, nos bañamos en vaselina y dejamos las mochilas. Vemos a Chema Martínez, con el que cruzo una mirada al pasar. Ya lo había visto volar en la Casa de Campo hacía poco más de un mes. Bien hecho, campeón.
Nos reunimos todos los del foro. Saludos, nervios, unas palabras con todos. Qué majos son, la verdad. Menuda panda de buenas personas, del primero al último. Fotitos de rigor y al lío.
Yo no tengo muy claro lo que debo hacer. Todo depende de mi rodilla. Desde que dejé el viernes de tomar ibuprofeno, el dolor es continuo. Sé que está colgando de un hilo; y el tormento al que la voy a someter es lo último que necesita para recuperarse. Así que ella me va a definir la carrera (no me imaginaba cuánto).
Porque desde la primera ilusionada zancada que doy sé que la cosa no va bien. De hecho no va NADA bien. Al llegar al k2 ya sé que además de con la enorme distancia y las cuestas de Madrid, me toca lidiar con el dolor. Dolor físico, contínuo, espantoso desde el principio. Sé que me he de olvidar de marcas, de tiempos y de todo. Voy avanzando muy despacio, con la rodilla latiendo con lacerantes pinchazos. No quiero tener pensamientos negativos: con el dolor contaba. Sólo que no puedo dejar de preguntarme qué será de mí cuando lleve dos horas corriendo; o tres. Cuando llego al k10 y lo cruzo en 53′ (sí, no me he equivocado, 53′ a 5:18 que se han clavado en mi alma para siempre) sólo tengo ganas de llorar de dolor y abandonar. Pero pienso que tengo que demostrar isagi-yoku, que hoy es el día en que tengo que demostrar de qué coño estoy hecho. A pesar de las horribles sensaciones, aumento el ritmo para pasar el k15 a una media de 5:15. Antes he visto a la familia de Luis y su aliento me ha animado un poco. En el 18 es el de Darth y Locomotoro el que me hace apretar los dientes y tragarme el sufrimiento para pasar la media maratón en 1:50:32, a 5:14 de media. Intento analizar fríamente los datos: no era el ritmo que esperaba, quería haber pasado en 1:48 como mucho, pero no era mal resultado viendo el panorama que tenía entre mis huevos y mis pies: en las piernas, vaya.
La larga recta de la Avda. de Valladolid y la entrada a la Casa de Campo me suponen un sufrimiento articulatorio ya demencial. El ir con la pierna derecha sin apenas movilidad me ha ido cargando la izquierda (la “buena”). Los kilómetros por la preciosa Casa de Campo se resumen así: paradas y más paradas delante de cualquier sanitario que meneara un bote de Réflex. Gracias al efecto refrescante, podía avanzar (reptar ya era un verbo más apropiado) hasta el siguiente puesto.
Hago un inciso para admirarme del trabajo de los cientos de voluntarios que nos han agasajado constantemente con vaselina, sprays, masajes, agua, isotónicas, música, animación… Mil gracias a cada uno de ellos. Alguna vez me gustaría estar ahí, en ese trabajo poco llamativo pero que nos resulta imprescindible.
Salimos de la Casa de Campo y subimos una cuesta monstruosa para seguir luego por el margen seco del Manzanares hasta cruzarlo por un puente al lado del estadio Vicente Calderón. A estas alturas ambas piernas se me contracturan constantemente. La rodilla derecha es un nido de dolor insufrible y ya ni siquiera hace el juego para el que la evolución bípeda la había diseñado hace unos millones de años. Voy con la rodilla rígida, dando zancadas diminutas (en vez de Samurái, ya era una Geisha, con sus piececitos andando a pasitos cortos). No creo que avance más de un metro por zancada. Me cuesta horrores llorar, pero me tenía que aguantar las ganas. Sólo pensaba y pensaba cosas (que no puedo contar aquí porque son del todo personales) que me ayudaban a seguir un kilómetro más, un poquito más, hasta el siguiente puesto de Réflex.
Como es natural, eso me iba acumulando un tiempo precioso. Adiós a mi 3:50 soñado. Ya no me preocupaba en absoluto, tenía otras cosas en las que centrarme. Como en no caerme, por ejemplo, cada vez que se me contracturaba un muslo. El trayecto por el Paseo Imperial y la subida por la Calle Segovia han sido infernales. Al llegar a Atocha y girar a la derecha, no tenía energía en mis piernas. He caminado unos metros (aunque suene chorra, me he dicho: “Hasta aquella señora gordita, luego vuelvo a correr”. Y así lo he hecho. Había decenas de corredores hechos migas como yo; muchos andando, arrastrándose. Y llegamos a Menéndez Pelayo.
Lo sé, cuando muera y descienda a los Infiernos, el cabrón de Lucifer me va a tener durante toda la eternidad subiendo por esa horrenda, insoportable, inhumana cuesta. Paso el k40 dando por sentado que me va a costar la misma vida bajar de 4 horas. Tengo que hacer el último esfuerzo, sé que cuando entre al Parque del Retiro el terreno, los gritos de ánimo del público y las ganas de terminar me harán acelerar. Pero primero hay que terminar de subir esta pared, y mi rodilla derecha ha dicho que no. Que mi pierna entera es un palo que no se mueve. Voy arrastrando la pata como un pirata de una mala película de serie B. El dolor es tan enorme que ya ni me afecta. Lo siento como ajeno. Sólo quiero terminar de una puta vez. Y termina la cuesta, y giramos a la izquierda para meternos en el Retiro. Yo no sé de dónde saco las fuerzas pero CORRO, corro de verdad. Quiero bajar de 4h, tengo una mínima oportunidad si el cuerpo aguanta. Veo la marca de 42k, está ahí, ya la toco.
A tomar por culo, se acabó. Se me suben los gemelos de la pierna derecha de tal modo que ya no aguanta mi peso. Caigo como a cámara lenta y logro poner las palmas en el suelo. La gente me grita: vamos, levántate que ya está. El dolor me ha superado. Llega enseguida un sanitario, me agarra la pierna, la eleva, me hace no sé qué y noto cómo me baja la bola. Me hace dos pases más y me descontractura el muslo. Le pido la mano y me levanta. Me dice que ya no corra, que entre andando. Le doy las gracias y me pongo a correr. Y corro, hasta pasar la puta meta de una vez.
Estoy deshecho, muerto, roto, no sé ni cómo me aguanto en pie. Quiero morirme y que acabe ya este sufrimiento. No sé andar, no puedo hacer nada.
Al poco llegan Iván, Jesús y Santi, con buen aspecto, felices, agotados pero enteros. También llega a meta Miguelito, que ha corrido muy bien. Me ven hecho mierda y sus palabras me animan mucho. Jesús me ayuda a conseguir mi mochila, yo no podía ni abrir la bolsa. Nos dan una sandía, una cerveza, avituallamiento de todo tipo. Quiero llorar, pero no lo voy a hacer. Al menos he terminado vivo.
Me despido de ellos y salgo como puedo del Parque. Arrastro la pierna derecha, la izquierda hace el trabajo y tampoco está para muchas alegrías. Salgo a la calle. Encuentro un taxi. Me lleva a casa.
Me duele hasta el alma, mi condenada y negra alma.
Pero alma de maratoniano… para siempre.
Y nadie te quitará lo bailado chico.
Yo por menos dolor he dejado de siquiera intentar. Eres valiente y fuerte y listo, has logrado hacer lo que dijiste que ibas a hacer. Algo que no todos logramos.
Un abrazo y mis respetos a la distancia.
Y cúrate esa rodilla.
Yoku, admiro tu coraje. No has dejado de percibir lo que sucedía a tu alrededor. No has corrido mal, has corrido en desventaja. A mí me paso en Donosti, con la diferencia de que supe que no podía hacerla entera y sólo corrí hasta el 21. Animo, maratoniano.
Como Saruman a Frodo en su encuentro en la comarca, después de que éste hubiera destuído el Anillo Único, (cito de memoria): “has crecido mediano”.
Isagi-Yoku.
Chico, la cantidad de km, el calor, la postura forzada, todo ha hecho que un esfuerzo moderado como es un maratón se convierta en una tortura. Ahora ya sabes donde está el límite, donde no deberias acercarte más en sucesivas que corras.
Un abrazo y dale al mono, que es de goma.spj
Solo una palabra Fran
¡¡ENHORABUENA!!
Un abrazo y nos vemos pronto
Jejeje, tu cara decía que no será el último, no. A pesar de todo lo que sufriste no será tu última incursión en los 42 y la experiencia te dará más vida para los próximos, qué hacer, qué no hacer, etc.
Desde mi humilde balcón ibas con demasiada presión de hacerlo bien y te puede haber atenazado, sinceramente, ni rodilla ni hostias, la presión bloquea demasiado a pesar de estar muy preparado. Que tienes dolor en la rodilla, seguro, pero no te ha frenado de verdad porque al final y a la postre has terminado entrando en meta y si hubieras estado lesionado no lo hubieras hecho.
Si llego a saber que estabas a 3 míseros minutos ten por seguro que habiamos metido más caña de España para pillarte, jajajja.
enhorabuena yoku.
¡¡¡ENHORABUENA!!!
Aunque ya te vale. ¡Menudo plan B que tenías en mente! }:)
¡Cómo puedes decir que es malo hacer 53′ en 10 Km. y 01h50m en la media (por cierto, ¡¡¡Con apenas dos minutos de retraso con respecto a tus planes!!!).
Con la rodilla mala, un circuito que se las trae, el calor…
Para quitarse el sombrero por las agallas que le echaste, por terminar, por convertirte en Maratoniano, por crecer, por sentir, por padecer, por sufrir, por gozar, por contarlo…
Pero que conste que sigo pensando que le echaste más pundonor que cabeza y saliste demasiado rápido dadas las -adversas – circunstancias.
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Por cierto, Spanjaard es un UltraMaratoniano de tomo y lomo, así que yo entrecomillaría eso de que el Maratón es un “esfuerzo moderado”.
Para mí sigue siendo una paliza de “tomo y lomo”.
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Me da rabia no haberte visto. Y la cuestión es que pasaste por delante de mis narices, porque estuve en la cuesta de la calle Segovia desde poco antes que pasase Spanjaard (el cual iba para 03h30m) hasta que vi a un amigo al que acompañé hasta la meta 04h13m TR).
A ver si te recuperas a tiempo para ir a la Challenge.
Yo ya te dije en la meta que esto no es más que la primera vez. Una experiencia que te agrandará en cuanto pongas un poco de distancia y veas que lo logrado es importante. Y tiene su lado bueno: el de la experiencia que te ha dado, y no solo el negativo del dolor, rabia y frustración al no haber conseguido tu “objetivo”.
Pero llegar… ese objetivo está cumplido. No lo minusvalores nunca. Saca al bosquimano que llevas dentro, aunque le des descanso una temporadita.
Un abrazo, campeón, y enhorabuena
Gracias a todos por vuestras palabras. Supongo que aunque ya soy mayorcito para CREER las mentiras piadosas de los demás (siempre con la mejor intención), se agradecen.
Soy muy cabezota. Tonto pero fuerte. Absurdo pero valiente.
Volveré a la carga. Tengo ganas de marcha. Soy masoca, no hay duda.
Le voy a dar de hostias al Mapoma éste. Se cree muy durito, pero no es más que un montón de metros. Es sólo cuestión de recorrerlos.
Eso sí, con rodillas nuevas.
Gracias, humanos
“Se cree muy durito, pero no es más que un montón de metros”.
Con tu permiso, usaré a menudo esa acertadísima definición de maratón.
hola, ya tenia ganas de contestarte y he esperado para ver si hablabas de Mapoma.
soy miembro de la Organizacion de la Media Maraton Ciudad de Segovia y quiero darte las gracias por como nos has puesto en tu cronica, da gusto ver que la gente de mas de 1:30 en media entiende el atletismo popular como lo haces tú.
En relacion a Mapoma, solo te puedo decir que era mi maraton 14 y eso no significa nada, Camuñas, El del Mazo, El Muro, tambien me cogió a mi, pero no se que tiene esto que ya me estoy preparando para el Alpino Madrileño, terminar y ademas vivo para hacer otra es mi maxima y procuro no preocuparme por nada mas.
No puedo ni doy consejos, esto es uno contra ese “durito del monton de metros”, al final………….. le cojes cariño.
Hola,espero q estes ya recuperado y con fuerzas para preparar el mapoma 2009.Mi marido tb corrio y su preparacion había sido para 3.15 a 3.25 hrs,y terminó en 4.05,asi q se siente un poquito defraudado,una lesion en la rodilla le hizo q fuera mal la carrera,a veces,incluso andando,pero la terminó,y como yo digo,el año q viene a mejorar y ya está,Despues de meses entrenando se fastidio días antes pero ahi su valor para haberla terminado.
Hola, Javier R: gracias a ti y a toda la organización por preparar con tanto cariño (y talento) una de las mejores carreras en las que he participado. Con todos los que he hablado así lo han valorado. Una carrera modelo. Si el año que viene mantenéis el número de participantes (la tentación de aumentarlo será mucha, pero no conviene y lo sabéis); y solucionáis un poco el tema de la salida y la llegada para que no se mezclen los familiares con los corredores, la carrera será simplemente perfecta.
Un placer volver a competir en Segovia. Ahora estoy en 1h38. No creo que me dé tiempo el año que viene para bajar de 1h30. Así que seguiré siendo de los corredores paquetes. Eso no importa. Cabemos todos, ¿no?
Yolanda, justo eso me ocurrió a mí: cuando mejor estaba, cuando pensaba que me iba a estrenar en maratón por todo lo grande, me lesioné el domingo anterior. Desde el mismo momento de salir fui sufriendo dolores horribles. Como cuentas de tu marido, no sé cómo somos tan burros, pero si nos proponemos algo lo cumplimos aunque vayamos muriendo. Dale mi enhorabuena y dile que no era el único que sufrió (de hecho allí no había casi nadie que fuera riendo, jajaja, qué palizón nos dimos todos
).
¡¡¡ felicidades maratoniano¡¡
Esta claro que le echaste huevos, yo creo que en el fondo de tí querías una maratón así, o parecida. Es una intuición, quizá con un crono un poco más bajo, pero así sufriendo mucho….
Creo que a pesar de los dolores de rodilla y patas y tal y tal, has disfrutado como un enano, y estarás en más maratones. Carlos y yo nos acordamos en carrera de todos los paquetes pero sobre todo de vosotros que estabais tocados, como le he dicho a Jesus, los paquetes aún no corriendo juntos fisicamente nos damos energía.
Un abrazo fuerte y mucho ánimo.
Lander, tienes razón en que esperaba una buena dosis de sufrimiento; quería refocilarme en el cansancio y verle las pelotas al hombre del mazo. Menos de eso me habría sabido a poco.
Pero chacho, no tanto… No pude disfrutar ni un poquito. No me lo pasé bien y no me gustó. De hecho, me arrepiento de haberlo corrido. No tenía que haber salido en esas circunstancias. O de hacerlo, tomarlo en otro plan más tranquilo y quizás, haber salido con Gebre y contigo. Ahora a toro pasado sé que ésa habría sido la mejor elección.
Pero la máquina del tiempo que compré en el mercadillo siempre me lleva a la era de los dinosaurios. No puedo elegir una época más cercana para poder repetir las cosas que hago mal…
El año que viene más
Que no Fran, tu estuviste en tu sitio. CAda uno en el suyo. Tu eres de sangre caliente y no te veo ni 500 m con nosotros jajaja. No hay una opción mejor que otra. viva la diferencia. Somos libres.
Un abrazo.
yoku,
se te saluda maratoniano, has cruzado la línea de meta, eres grande.
Cuidate esa rodilla y seguro que nos vemos por algún camino,
blus
Jajajaja, Blus, de grande nada. Lo hice mal, mal, mal. Pero de todo se aprende, sobre todo cuando te van dando de hostias desde la salida.
A ver si es verdad que nos vemos, que eres más esquivo todavía que yo.
Enhorabuena por tu matrimonio.