La épica del perdedor
Abril 11, 2008 por Yoku
Ser ganador es ridículo. Esos brazos alzados, esos puños cerrados en gesto de triunfo y fuerza. Lamentable el rostro crispado demostrando al mundo la grandeza de tu gesta.
Mira al perdedor. Sus cabeza gacha, sus ojos mate, sin brillo. Los hombros vencidos, la postura entregada. Puede suceder que ni el propio peso se aguante y se hinque el cuerpo de rodillas. Las manos sujetan un rostro desolado.
Déjame elegir siempre al que pierde. Déjame ser el indio honorable al que la poderosa caballería masacra al son de la corneta jubilosa. Déjame ser el caballero que entrega su espada ante el ejército superior, no sin antes haberlo dado todo, su vida, su futuro, su sangre, la de los suyos.
Déjame elegir siempre la derrota. Permite que ofrezca lo mejor de mí, mi esencia. Que cree la ilusión de salir adelante, de crecerme, de sobrevivir, de vencer al enemigo. Déjame llenar de semillas los corazones, que alberguen esperanzas. Déjame ser pequeño y enfrentarme al gigante. Y hacerlo caer, y que se desplome.
Para que luego, siempre, con un simple gesto de su manaza destruya mi vida y me derrote.
A todos los perdedores del mundo.
Mis respetos, Getafe.

Bueno, si he entregado todo y he perdido… no me siento perdedora… es cuando no doy todo, cuando me reservo “algo”, cuando vivo como en el ajedrez cuando me siento derrotada…
Si los perdedores son como dices. Yo quiero aprender a ser una…
En fin… ¡Menuda semana negra!
Perder con honor es lo más bonito que hay.