Imagina una playa paradisíaca en el Pacífico costarricense. Imagina que está completamente abarrotada de iguanas de todos los tamaños y colores, dóciles y nada asustadizas. Imagina primeros planos a dos centímetros de sus caras, fotografías desde todos los ángulos posibles: ojos, escamas, crestas… todo minuciosamente capturado.
Imagina que al pasar por el control del aeropuerto de San José me velan casi todos los carretes.

Ésta es del zoo.
Bueno, no voy a decir que sea como la ola gigante, pero cuando menos es espectacular la foto.
¡Qué color!
¿De veras no está “retouchada” con el Patatof? ¿Cómo conseguiste ese fondo tan uniformemente negro?
Chapeau, any case.
Con el potochó le quité las arrugas, le aumenté las tetas y le borré cuatro o cinco imperfecciones.
Hacer fotos a reptiles es más fácil que a niños, por ejemplo. Tienen la sana costumbre de estarse quietos.
El fondo negro era negro, y estaba muy bien iluminada.
Gracias por los piropos. Las de la playa eran mejores y más auténticas, pero se perdieron en la niebla de los sueños.
Imagino, imagino y solo me viene a la cabeza “una GRAN PUTADA”.
Ese era un mal endemico de la fotografía analogica, aunque ahora en la digital a veces también ocurre.
Muy buena foto, Fran ;).