Franquicia de PASTS ‘R’ US
Nº 167, Madrid, Unión Europea. Año 2092.
El padre y el hijo se dirigieron al mostrador de la recepción. Ambos se fijaron primero en el amplio escote de la empleada. Luego en su uniforme rojo y azul. Luego otra vez en el escote.
-¡Buenas tardes! Bienvenidos a Pasarás. ¿En qué puedo ayudarles?
-Hola, buenas. Hemos estado viendo el anuncio y el portal web y queríamos informarnos un poquito.
-Muy bien. ¿Entonces es la primera vez que vienen?
-Sí, sí.
-Aguarden un instante, que les paso con un comercial enseguida. Siéntense, por favor. Si quieren, pueden hojear esos folletos o ver los vídeos de excursiones que se muestran en las pantallas. Sí, ésas de ahí.
Los dos se sentaron en unas cómodas butacas. El padre tomó uno de los folletos interactivos mientras el hijo comenzó a trastear con la pantalla de plasma más cercana.
-Juer, papá, mira esto, cómo mola…
-¿Qué es eso? ¿Una ballena?
-Es un carcharodon megalodon. Una especie de tiburón blanco gigante que había antes.
-Chico, no sé. A mí eso me da un poco de miedo. ¿Te apetece a ti?
-No sé, a ver qué nos recomiendan. Kimberly me contó que había cazado un velociraptor y que había sido guay.
-Yo casi mejor algo en tierra, que en el agua me mareo. Acuérdate del barquito de Benidorm, que se suponía que estaba el mar en calma y los tres terminamos echando la tostada.
La joven se dirigió a ellos desde su mesa.
-Ya pueden pasar, caballeros. Puerta 2 -sonrió esplendorosamente.
Cuando se aproximaron a la puerta, el panel se deslizó suavemente ante ellos. Un comercial de unos cuarenta años los recibió sin levantarse, fingiendo que consultaba algunas cosas en su pantalla.
-Pasen, pasen, por favor -les alargó la mano para estrechársela-. Rubén Martínez, mucho gusto.
-Buenas tardes. Pues aquí estamos.
-Han visto los anuncios, ¿no? Espectaculares, ¿a que sí?
-Sí, la verdad.
-El del tiranosaurio está guay-intervino el chico-. Me gusta cuando le parte en dos al negro.
-Es que está muy bien. Es uno de mis preferidos. ¿Y han visto el de la matanza de los neandertales? Ése es fuertecillo, ¿que no?
-¿Pero eso también se puede hacer?
-¡Pues claro!
-Quiero decir, podemos contratar un viaje…
-Una excursión -corrigió el comercial.
-Bueno, una excursión, para ir a matar a unos antiguos…
Martínez afirmaba con la cabeza, como si fuera totalmente obvio.
-A ver, ustedes qué son, hablando clarito… ¿cazadores o machos con un par de pelotas?
Padre e hijo se miraron.
-Mi amiga del insti fue el mes pasado a cazar un dinosaurio y…
-Eso. Justo eso. Cosas de chicas. A ver, qué hay de bueno en llegar al Triásico, con tu equipo de láser y lanza granadas y darle un tiro a un bicho. Mariconadas.
Aguardó unos instantes antes de continuar.
-Mariconaditas, se lo digo yo. A ver, aquí tenemos excursiones de todo tipo. Yo no me meto en lo que la gente elige, cada uno es muy libre. Que ustedes quieren cazar un dinosaurio, nada, yo les apunto, y eso, a matar un dinosaurio o dos o los que quieran. Ya saben que por el mismo precio incluimos cebo humano, como en el anuncio de la tele. Todo legal: inmigrantes detenidos que los lavamos, los peinamos y nos los llevamos con nosotros al pasado gratis -rió horrorosamente-. Y no sólo eso, sino que encima los sacamos luego en vídeo mientras se los merienda el bicho, jajajaja. Para que luego digan los ecologistas y los del PSOE que no somos solidarios con esa gentuza.
-El vídeo nos lo dan, ¿no?
-Sí, claro, tienen un reportaje completo desde que entran a la cabina de transferencia. El viaje en sí dura pocos minutos, pero es emocionante. Luego les hacemos un documental del paisaje, el contexto histórico, la fauna y esas paridas, entrevistas antes y después de cazar o de las matanzas, vamos, que hay casi más cámaras que excursionistas.
-Y lo de las matanzas…
-Diga que sí. Eso es lo bueno.
-¿Cómo va?
-Muy sencillo. Ustedes seleccionan una época. Yo qué sé. Dicen, me quiero cargar a unos romanos, o a unos sumerios, o darle de hostias a un faraón egipcio. Lo que quiera. Nosotros vamos con usted, le localizamos el poblado o lo que sea, y hala, a darles cera.
-¿Y no se defienden?
-Coño, pues poco. ¡Si nos ven como dioses! A ver, llegamos a un pueblo de, yo qué sé, de tracios, coño, que ven aparecer a veinte tíos con armaduras de kevlar, cascos, fusiles de asalto, granadas… a ver quién es el guapo que planta cara. Se acojonan y se dejan matar como querubines, jajajajaja. Luego les pongo un vídeo de una matanza de una legión romana entera. Eso no lo hemos hecho nosotros, lo han hecho los americanos, que esos sí que no se cortan. Se juntó un grupo de Amigos del Rifle o no sé qué gaitas, y madre mía, caían los centuriones como moscas, jajajaja. Cada vez que lo veo es que me deshuevo.
-¿Y nunca hay víctimas?
-¿Cómo víctimas? Víctimas a miles, jajajaja. Ah, mira, éste también es bueno, sí, ¿lo ven bien? Primero ráfagas de balas trazadoras, mira cómo caen. A cada excursionista le damos tres granadas, pero si quiere más, se paga un pequeño extra y listo. Miren al gordo ése, va forradito de bombas, el jodío, jajaja. ¡Toma! Y luego a cuchillo a los que quedan, mira cómo corren como conejos. ¡El gordo, el gordo, no lo pierdan de vista que ahora saca la katana y se pone morado con los niños, jajajajajaja!
-Sí, la verdad es que esto es mejor que los dinosaurios.
-Ya se lo decía yo.
-Pero le preguntaba si no hay víctimas entre los excursionistas, entre los de ahora.
-Bueno, a ver. Esto no es ir de picnic. Alguna, alguna vez pues, yo qué sé, puede pasar algo. Un bicho que se revuelve o un hitita que lanza una flecha, pero nada, vamos, se lo digo yo.
-Es que he leído que el otro día murieron unos excursionistas. Que los mataron a todos.
-Pero no aquí, ¿a que no? Eso fue en Francia. Salió un grupo de chulitos a batirse con unos normandos a espadazos, sin fusiles ni nada. Claro, así no se puede ir. Aquí cumplimos las normas de seguridad a rajatabla. Que sepan que nuestra oficina de Madrid tiene una facturación prácticamente igual que la oficina de Boston o de Londres. Y muertos, quiero decir, heridos, pocos, poquísimos.
-Otra cosa, a ver, es que un amigo me ha contado que un conocido suyo… Bueno, que además de lo de matar y eso… ya sabe…
-Ah, picaruelos, que ya sé por dónde van. A ver si he entendido lo que quieren.
Miró al padre y al hijo con expresión socarrona.
-Digamos que además de pegar unos tiritos y de cercenar unas cuantas cabezas de unos gilipollas del siglo III antes de Cristo, no estaría mal dejar vivas a unas griegas o a unas romanas, o a unas egipcias, y cepillárselas a todas, ¿a que no? Hacerles lo que se le pase a uno por la cabeza, y luego, o durante… -terminó la propuesta con un gesto mortífero.
-Mi amigo me dijo que sí, que lo habían hecho.
-Pues claro… lo que pasa que eso no lo podemos sacar en la tele. A ver, ¿le parece a usted apropiado que un niño de nueve años vea el acto sexual en la tele? Pues no. Enseñamos cosas más normalitas, lo del negrata partido en dos por el dinosaurio, o lo de la tribu de salvajes pasados a cuchillo, cosas más comunes. ¡Que somos una empresa de servicios para toda la familia!
-Ya, ya, si me parece bien.
-A ver, pero si una vez en el ajo a usted le apetece cepillarse a la Nefertiti, pues se la tira y santas pascuas. Que quiere que lo grabemos, pues ahí tiene al cámara. Todo ese material se lo damos a la vuelta, en formato Hiper DVD.
-¿Eso sube mucho?
-¿El qué?
-Lo de violar y eso.
-No, no. A ver, usted paga por cometer todos los desmanes que quiera en el pasado. Lo que usted quiera, lo que se le ponga en las narices. Nosotros se lo grabamos y le protegemos para que no le ocurra nada mientras descarga adrenalina. Si es tan simple como eso.
-¿Cómo lo ves, hijo?
-Yo bien.
-Ah, una cosa, a ver. Esta empresa es americana, ya lo saben. Y los americanos son muy puritanos. Allí para violar tienes que tener dieciocho años, si no, sólo puedes matar y torturar. En eso son inflexibles. Aquí, ya sabe, el carácter latino o qué sé yo, no somos tan tan tan… Ya me entiende. ¿Cuántos años tiene el chaval?
-Catorce.
-Bueno, pues puede violar un poquillo. No pasa nada, hacemos la vista gorda. Sin problemas.
-Guay.
-Esto no se lo digas a tu madre.
-Tranquilos. Damos varios HDVDs, unos digamos normalitos, y otros más… personales. Eso se lo garantizo yo. Pueden poner el vídeo cuando vengan los suegros a casa el domingo y le aseguro que no verán nada impúdico. Saldrán en el documental como unos héroes cargándose egipcios y degollando romanos, pero nada de sexo. Eso lo ven luego ustedes cuando estén solitos. Garantizada la discreción.
-Y garantizan también la legalidad de todo esto, ¿verdad?
-Por supuesto. Está aprobado por el Consejo de Europa y el de Estados Unidos. Los occidentales podemos viajar al pasado y hacer lo que queramos con sus recursos. Minerales, carne de animales extinguidos, obras de arte, todo lo que queramos. Ya saben que de momento, de momento -enfatizó-, no se puede traer nada vivo. Pero ya lo estamos moviendo. De hecho en la central de Nueva York, y esto es confidencial, han empezado a traer animales para zoos privados, y dicen, que esclavos y esclavas. Nosotros hoy por hoy cumplimos escrupulosamente la normativa europea. No viajamos a períodos de tiempo posteriores a la Edad Media ni nos traemos nada vivo como recuerdo. Se lo advierto ahora porque las multas son de bigote. No sé si fue en Oviedo o en Murcia, el otro día, una niña se trajo un huevo de dinosaurio y el padre ha tenido que pagar 30.000 euros de multa. Vamos, que le costó un huevo, jajajaja.
-¿Y lo que dicen los ecologistas? Sobre trastocar el tiempo y ser los responsables de la extinción de las especies?
-Paparruchas. A ver. Dígame usted qué puede uno cambiar de algo que ya ha pasado. Imposible. Coño, los dinosaurios ya estaban extinguidos antes que empezáramos nosotros a cazarlos, ¿no? Eso lo sabe cualquier chaval en el colegio. ¿Pues qué importa que los matemos nosotros ahora? Lo mismo con los neandertales y todos esos monicacos. Jajajaja, no vea el éxito que tiene la carnicería con ellos. Por mucho que se quejen los paleoantropólogos y las ratas de biblioteca, que dicen que nosotros los hemos extinguido. ¡Qué sabrán ellos! -hizo un gesto de desdén con las manos-. Vamos ahora con nuestros antepasados. Digamos que uno se desmelena y mata a un personaje famoso, a un gobernante o algo así. Pues eso ya ha ocurrido. El otro día me llegó un mail diciéndome que una excursión de Seatle había matado a Platón, al filósofo griego ése que era maricón. Yo creo que se lo cargaron por error, porque dime tú a ver si un grupo de paletos yanquis sabe quién es Platón. Entraron a saco en Atenas y se cargaron a setecientas personas que andaban por ahí tan tranquilas. Vale, han matado a Platón. ¿Y? Yo me sigo acordando de él, y aquí el chaval seguro que lo tiene que estudiar en el colegio, y no ha pasado nada. NADA. Podemos hacer lo que queramos, lo que queramos. Pasarás, somos el pasado.
-Ya veo, ya.
-De todas formas, hay muchas normas de seguridad. A ver, nosotros tenemos una enorme base de datos de poblados, lugares, países, zonas interesantes, lugares donde hay tribus de homínidos, cosas así. Vamos a una ciudad griega, por ejemplo. Llevamos ahí un grupito de excursionistas. Hacen la matanza, violan, masacran, torturan, todo el pack completo. Vale. Pues si vemos que funciona bien, la próxima vez vamos al mismo sitio pero el día anterior al que fuimos. ¿Me siguen?
-No mucho.
-Vale. Vamos a ver un ejemplo de los que hemos hecho nosotros. Antes hemos visto el vídeo ése del gordo que tiraba bombas y usaba la katana como un molinete, ¿vale? -lo puso de nuevo en la pantalla.
-Sí, ¿ése de dónde es?
-Esta excursión fue a un pueblecito de galos en el norte de Francia el siete de junio del año 37 antes de Cristo. La llamamos entre nosotros Dale por culo a Asterix. ¿Vale?
-Sí.
-Pues éste otro -y un segundo vídeo apareció en la pantalla ejecutándose a la vez que el primero-, es una matanza que hicieron los de la oficina de Marbella el seis de junio del 37 antes de Cristo. Y éste tercero, el cinco de junio.
-Madre mía, si son los mismos…
-Es acojonante, ¿eh? Desde que llevo trabajando aquí, que va a hacer un año, he visto cosas fuertes, algunas muy fuertes, pero lo de ver a los mismos desgraciados masacrados una y otra vez, cada vez un día antes, joder, es que es mucho.
-A ese pobre de las coletas se lo han cargado de tres formas distintas. En ése de arriba le han disparado en el careto, en el segundo le han cortado la cabeza y en el de abajo lo han reventado con una granada -enumeró el observador adolescente.
-No deja de ser un destino cabrón el de morir cada día de tu vida para atrás. El de ver cómo unos seres de otro mundo llegan a tu poblado y os masacran a ti y a tu familia. Coño, pero es que llegan el día antes y hacen lo mismo, y al otro, y al otro, y al otro…
-Esto me ha impresionado, la verdad -dijo el padre-. Al fin y al cabo son seres humanos.
-Piénselo de otra forma. Algún día harán lo mismo con nosotros. Así que, que se jodan.
-Explíqueme eso.
-Ya le he dicho que sólo matamos a la gente de antes de la Edad Media. Pero porque todavía este servicio es caro y exclusivo de Europa y Norteamérica. Pero dígame dentro de veinte años, treinta años… cuando la ONU exija que esté al alcance del resto del planeta. Imagínese a los árabes con la mala leche que tienen. Esos no se conforman con matar romanos. Esos se van al siglo XX y bombardean Europa. O los judíos, se van a la Segunda Guerra Mundial con misiles y pasan a cuchillo a los nazis. Y si seguimos así, ¿quién le dice a usted que no va a venir una excursión de esta propia oficina de, pongamos, el 2120 y nos va a freír a tiros a todos nosotros? Joder, y vendrán ayer, y luego antes de ayer, y al otro… coño, que me pillan a mí todos los días aquí metido, que a ustedes sólo les matan hoy, pero a mí me cascan todos los días sin dejar uno…
-¿Eso no puede pasar, no?
-Sí, puede pasar.
-¿Quiere decir que lo mismo que les hacemos a esos pobres desgraciados del pasado nos lo pueden hacer a nosotros otros clientes del futuro?
-Afirmativo, colega.
El comercial habló por el intercomunicador de muñeca, incorporándose.
-¿Me recibes, Vilches? Haz viajar a los excursionistas. Tengo cebo humano. Sí, son inofensivos; aptos para jubilados. Que entren a saco, corto.
El comercial miró a los clientes.
-Mierda de trabajo tengo… ¡y ayer otra vez!
Muy buen enfoque el tuyo … aquí se hace, aquí se paga. Me ha gustado.
Me ha gustado más el anterior; este es más Tarantino, más Yoku….jajajajajaja…!!!, aunque tampoco deja de ser original.
Tienes madera.
Animo
Impagable
Gracias, Peláez. Eres muy amable. Y viniendo de alguien a quien apasionan los libros y la ciencia ficción, más.
He descubierto tu bitácora “rebotado” de Spanjaard.
Todo un descubrimiento.
Es un relato corto realmente bueno. Me ha encantado, sobre todo por la idea.
Saluducos.
Ufff…, muy bueno, aunque demasiado sangriento para mi pobre estómago. Para demostrar la imposibilidad de los viajes en el tiempo, (al menos en plan excursión, que parece ser que a las partículas inidviduales ya las tenemos en camino), prefiero aquello de que “si fueran posibles tendríamos a infinidad de japonenes del futuro haciéndonos fotos”.
¿Y quién te dice que los que vemos no provienen del futuro?
¡¡¡Ssssiiiiiiii….!!!, y por eso nos parece que tienen pintas raras, jajajajajajaja… ¡Oye!, y no será que Japón no existe en realidad y así es como van a ser nuestros descendientes…. porque, a ver, ¿quien ha estado en Japón?
PD. Que nadie me malinterprete. Los japoneses me parecen un pueblo fascinante, leed si podéis “El Crisantemo y la Espada”, un estudio antropológico de su cultura encargado por los EEUU después de la II Guerra Mundial.
Me has descubierto, Gebrelayos-san…
Con un nonbre como el mío (Yoku), ¿que se podía esperar?
Admito que Japón no existe: somos seres del futuro, vuestros descendientes: os visitamos a menudo por curiosidad.
Hagáis lo que hagáis, seréis nosotros…
Konnichi wa, sensei.